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RENASCENTISMO

Características Principais:

- Valorização da cultura greco-romana. Para os artistas da época renascentista, os gregos e romanos possuíam uma visão completa e humana da natureza, ao contrário dos homens medievais;
- As qualidades mais valorizadas no ser humano passaram a ser a inteligência, o conhecimento e o dom artístico;
- Enquanto na Idade Média a vida do homem devia estar centrada em Deus ( teocentrismo ), nos séculos XV e XVI o homem passa a ser o principal personagem (antropocentrismo).
- A razão e a natureza passam a ser valorizadas com grande intensidade. O homem renascentista, principalmente os cientistas, passam a utilizar métodos experimentais e de observação da natureza e universo.
Durante os séculos XIV e XV, as cidades italianas como, por exemplo, Gênova, Veneza e Florença, passaram a acumular grandes riquezas provenientes do comércio. Estes ricos comerciantes começaram a investir nas artes, aumentando assim o desenvolvimento artístico e cultural. Por isso, a Itália é conhecida como o berço do Renascentismo.  Porém, este movimento cultural não se limitou à Península Itálica. Espalhou-se para outros países europeus como, por exemplo, Inglaterra, Espanha, Portugal, França e Países Baixos.
  Principais representantes do Renascimento Italiano e suas principais obras:
- Michelângelo Buonarroti (1475-1564)- destacou-se em arquitetura, pintura e escultura.Obras principais: Davi, Pietá, Moisés, pinturas da Capela Sistina.
- Rafael Sanzio (1483-1520) - pintou várias madonas (representações da Virgem Maria com o menino Jesus).
- Leonardo da Vinci (1452-1519)- pintor, escultor, cientista, engenheiro, físico, escritor, etc. Obras principais: Mona Lisa, Última Ceia.
- Sandro Botticelli - (1445-1510)- pintor italiano, abordou temas mitológicos e religiosos. Obras principais: O nascimento de Vênus e Primavera.
Na área científica podemos mencionar a importância dos estudos de astronomia do polonês Nicolau Copérnico. Este defendeu a revolucionária idéia do heliocentrismo (teoria que defendia que o Sol estava no centro do sistema solar).Copérnico também estudou os movimentos das estrelas.
Nesta mesma área, o italiano Galileu Galilei desenvolveu instrumentos ópticos, além de construir telescópios para aprimorar o estudo celeste. Este cientista também defendeu a idéia de que a Terra girava em torno do Sol. Este motivo fez com que Galilei fosse perseguido, preso e condenado pela Inquisição da Igreja Católica, que considerava esta idéia como sendo uma heresia. Galileu teve que desmentir suas idéias para fugir da fogueira.
Contexto Histórico 
As conquistas marítimas e o contato mercantil com a Ásia ampliaram o comércio e a diversificação dos produtos de consumo na Europa a partir do século XV. Com o aumento do comércio, principalmente com o Oriente, muitos comerciantes europeus fizeram riquezas e acumularam fortunas. Com isso, eles dispunham de condições financeiras para investir na produção artística de escultores, pintores, músicos, arquitetos, escritores, etc.
  Os  governantes europeus e o clero passaram a dar proteção e ajuda financeira aos artistas e intelectuais da época. Essa ajuda, conhecida como mecenato, tinha por objetivo fazer com que esses mecenas (governantes e burgueses) se tornassem mais populares entre as populações das regiões onde atuavam. Neste período, era muito comum as famílias nobres encomendarem  pinturas (retratos) e esculturas junto aos artistas.

  Foi na Península Itálica que o comércio mais se desenvolveu neste período, dando origem a uma grande quantidade de locais de produção artística. Cidades como, por exemplo, Veneza, Florença e Gênova tiveram um expressivo movimento artístico e intelectual. Por este motivo, a Itália passou a ser conhecida como o berço do Renascimento.

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TEXTO EN ESPAÑOL


Renacentismo y Barroco

Aquí veremos unas características del Renacimiento y del Barroco y podremos observar que en varios detalles estos movimientos se anteponen de manera ideológica. El Renacimiento da inicio en Italia, y aunque el Barroco empieza tomar fuerza en España podemos ver que tiene gran
influencia italiana. En cuestión de arte se anteponen ya que el renacentista es realista y podemos ver que por el otro lado el barroco es algo irregular y de apariencia muy llamativa por su forma grotesca, lo cual no sucede con la apariencia naturalista del renacimiento.
Religiosamente se nota un cambio ya que los renacentistas creen que el mundo es ordenado por Dios y los del barroco lo ponen en duda, es mas, ponen en duda que si lo que vemos es tal y como lo vemos o si es diferente.
Hablando del Renacimiento se sabe que esto empezó como un semanario y que en realidad este semanario fue, en realidad, un periódico literario fundado por Ignacio Manuel Altamirano en enero de 1869 y con él se inició el auge cultural posterior a la definitiva restauración de la República.
El directorio del primer número es singular, como Editores ( es decir directores) fungen Ignacio Manuel Altamirano y Gonzalo A. Esteva. Este último, el que financió económicamente el proyecto. Los redactores son Ignacio Ramírez, José Sebastián Segura, Guillermo Prieto, Manuel Pereda
y Justo Sierra. Entre los muchos Colaboradores resaltan Manuel Payno, Luis G. Ortiz, Vicente Riva Palacio, Aniceto Ortega, Niceto de Zamacois, José T. de Cuéllar, Santiago Sierra, Francisco Sosa y José María Vigil, por sólo citar a unos cuantos.
Se eligió la imprenta benemérita de Francisco Díaz de León y de Santiago White, muy famosa por aquellos tiempos y con taller en la Monterilla, número 12. Se deduce que el costo debió ser alto, por el papel importado y la calidad de impresión a lo que se agregó el salario de los escritores.
Justo Sierra recuerda que él cobraba 15 pesos por artículo y Altamirano ganaba 25.
En este primer número o tomo, como se afirmaba en la portada Altamirano firmó la Introducción y colaboraron 62 escritores; en el segundo, además de la inclusión de Pimentel y de Orozco y Berra en la redacción, se llegó a los 70. Los colaboradores reales pasaron del centenar sin contar a los fallecidos y a los traducidos, por lo que no es extraño que El Renacimiento se volviera la revista de varias generaciones.
Fiel a su programa de abstenerse y deslindar lo cultural y lo político, Altamirano cuidó que su revista no se mezclara en la política oposicionista y que no se mostrara tendenciosa o interesada, lo que en tiempos como aquellos constituía un verdadero milagro.
La labor de Altamirano y de los hombres que hicieron El Renacimiento es encomiable y cobra relieve si se considera que se enfrentaron a un pueblo que acababa de salir de la guerra y de recuperar su independencia, que vivía bajo la inseguridad económica y tenía instituciones endebles.
Dice Huberto Bátiz en la presentación de la edición de El Renacimiento que hizo la UNAM en 1979: "Al dirigir Altamirano El Renacimiento enseñó cómo puede hacerse que los individuos más dispares fecunden sus impulsos para el bien común. Conforme al axioma de Renán el pudo 'agenciarse la libertad necesaria' para que triunfara su vocación de maestro y logró que su capacidad de director encontrara colaboración. El pueblo, a su vez, a medida que era educado acudió a la experiencia, a la madurez, a la cultura y a la independencia de tales hombres y quiso contar con ellos."
El término Barroco, procedente de Italia, encarnó el espíritu de la Contrarreforma. Se trata fundamentalmente de un estilo decorativo de formas recargadas, elaboradas y caprichosas. José de Churriguera creó obras tan avanzadas en este estilo que existe una variante de decoración arquitectónica barroca que recibe el nombre de churrigeresco.
El Barroco, a través de los jesuitas, impregnó todos los monumentos religiosos de las épocas precedentes superponiendo su estilo al gótico y al románico con retablos llenos de pequeños pilares y dorados. En Madrid, la capital del reino, es donde se encuentran la mayoría de los monumentos más representativos: la fachada del Hospicio, la iglesia de Montserrat y la fachada de San Cayetano.
El período entre el Renacimiento y el Barroco, la "Edad Dorada" de España realmente se extendió durante dos siglos (el XVI y el XVII) y es la etapa más fecunda y gloriosa de las Artes y las Letras españolas. La novela alcanzaría su más alto nivel de universalidad y expresión con Don Quijote de Miguel de Cervantes y otros géneros claramente españoles como el de la novela picaresca (Lazarillo de Tormes y el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán).
Fue también una época dorada para la poesía. En el siglo XVI, Boscán y Garcilaso de la Vega adaptaron la poesía lírica italiana al castellano alcanzándose la máxima expresión en la poesía mística de Fray Luis de León y San Juan de la Cruz y en la prosa de Santa Teresa. Dos grandes figuras de los siglos XVI y XVII fueron Luis de Góngora, cuyo estilo difícil y complejo derivaba originalmente de un movimiento latinizante ("culteranismo"), y Francisco de Quevedo, maestro del "conceptismo".
El teatro es otro género que también alcanzó un gran nivel. La obras dramáticas ya no se pusieron en escena en los alrededores de las iglesias después de la creación de los "corrales de comedias", algunos de los cuales todavía existen, como el de Almagro (Ciudad Real). Juan de Encina, Torres Navarro y Gil Vicente fueron los precursores de Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca.
También el Humanismo había florecido desde los principios de la Edad Moderna con Luis Vives y las obras monumentales en las que colaboraban varios autores, como la Biblia Políglota Complutense. Obras fundamentales en los campos de la historia y la política fueron las de Mariano Zurita, Hurtado de Mendoza y las crónicas de la colonización de América de varios protagonistas.
El período del siglo XVII se cerró con la publicación de Idea de un Príncipe, del licenciado Saavedra Fajardo, y de El Criticón, del filósofo y escritor Baltasar Gracián.
El siglo XVI produciría uno de los maestros de la pintura española: Doménikos Theotokopoulus, "El Greco", que realizó la mayoría de su trabajo en Toledo, donde se conservan muchas de sus pinturas: El expolio (Cristo con sus ropas desgarradas), El martirio de San Mauricio, La resurrección de Cristo y El entierro del conde Orgaz representan un momento decisivo para la pintura española y universal.
 Frente al clasicismo renacentista, el Barroco valoró la libertad absoluta para crear y distorsionar las formas, la condensación conceptual y la complejidad en la expresión. Todo ello tenía como finalidad asombrar o maravillar al lector.
Dos corrientes estilísticas ejemplifican estos caracteres: el conceptismo y el culteranismo. Ambas son, en realidad, dos facetas de estilo barroco que comparten un mismo propósito: crear complicación y artificio.
El conceptismo
El conceptismo incide, sobre todo, en el plano del pensamiento. Su teórico y difinidor fue Gracián, quien en Agudeza y arte de ingenio definió el concepto como "aquel acto del entendimiento, que exprime las correspondencias que se hallan entre los objetos". Para conseguir este fin, los autores conceptistas se valieron de recursos retóricos, tales como la paradoja, la paronomasia o la elipsis. También emplearon con frecuencia la dilogía, recurso que consiste en emplear un significante con dos posibles significados.
El culteranismo
El culteranismo, representado por Góngora, se preocupa, sobre todo, por la expresión. Sus caracteres más sobresalientes son la latinización del lenguaje y el empleo intensivo de metáforas e imágenes.
La latinización del lenguaje se logra fundamentalmente mediante el uso intensivo del hipérbaton y el gusto por incluir cultismos y neologismos, como, por ejemplo, fulgor, candor, armonía, palestra.
La metáfora es la base de la poesía culterana. El encadenamiento de metáforas o series de imágenes tiene el objetivo de huir de la realidad cotidiana para instalarnos en el universo artificial e idealizado de la poesía.

El barroco artístico contrasta abiertamente con el ideal de armonía, proporción y medida que propugnó el Renacimiento. Las principales características del arte barroco son:
•Dinamismo. El artista barroco desea crear sensación constante de movimiento. Frente al predominio de las líneas rectas en el arte renacentista, el Barroco se vale, sobre todo, de la línea curva.
•Teatralidad. El artista intenta conmocionar emotivamente al espectador y para ello recurre a procedimientos hiperrealistas. Esta intencionalidad se aprecia, por ejemplo, en la representación de Cristos yacentes y en toda la imaginería sacra.
•Decorativismo y suntuosidad. El artista del Barroco atiende por igual a lo esencial y a lo accidental. De ahí su minuciosidad en la composición de pequeños detalles y su gusto por la ornamentación.
•Contraste. El artista barroco se manifiesta contrario al equilibrio y a la uniformidad renacentistas. Su ideal es acoger en una misma composición visiones distintas, y hasta antagónicas, de un mismo tema. En los cuadros de asunto mitológico, por ejemplo, los dioses a parecen mezclados con personajes del pueblo.
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Renacentismo en la sombra del estilo gótico

[16-07-2005] Por Jaroslav Smrz
El aficionado a la arquitectura que da un paseo por la capital de Praga, no setopa con muchos monumentos puramente renacentistas. Dos motivos principales para este fenómeno son la evolución histórica del Reino Checo y la progresión arquitectónica de toda la ciudad.
El estilo renacentista fue concebido en Italia en el siglo XIV y no tardó en difundirse por toda Europa. Sin embargo, en el Reino Checo no le fue dispensada la atención prevista. En aquel entonces estaba a punto de estallar la revolución husita. Durante las guerras entre católicos y husitas se paralizó la construcción de los edificios hasta aquel momento en estilo gótico.
Además, los habitantes no veían con buenos ojos el renacimiento, ya que provenía de la Italia del Papa, que era enemigo de los husitas, y por ello rechazaban que el estilo fuese implantado en el país. Por este motivo las primeras obras renacentistas aparecieron en Praga unos 150 años después del surgimiento del estilo en Italia. Y pasaron otros 50 años antes de que el renacentismo se impusiera sobre su rival - el estilo gótico, muy vinculado a los partidarios del movimiento husita y muchos otros habitantes del Reino Checo.
La primera aparición de la arquitectura renacentista está vinculada a la dinastía polaca de los Jagellones, que reinaba en los países checos desde la segunda mitad del siglo XV. Sus inicios, no obstante, fueron paulatinos, reflejándose primero en retoques estéticos de un sinnúmero de edificios góticos.
Los primeros elementos renacentistas los podemos ver en las grandes ventanas del Antiguo Palacio Real en el recinto del Castillo de Praga. El palacio fue remodelado en estilo gótico tardío, excepto las ventanas de la Sala de Vladislao. En el marco de una de ellas se lee el año exacto: 1483
No obstante, el florecimiento del estilo renacentista se debe ante todo a la casa de los Habsburgo. El primer monarca de aquella estirpe sobre el trono checo, Fernando I, hermano del emperador Carlos V, mandó construir varios edificios en estilo renacentista. Para ello, le fue paradójicamente propicio el desastroso incendio que se propagó desde el barrio de la Ciudad Pequeña en la orilla izquierda del río hasta el barrio de Hradcany cerca del Castillo de Praga, y provocó grandes daños también en el propio Castillo.
Las actividades arquitectónicas estuvieron entonces dirigidas a la renovación del área destruida por el fuego. Comenzaron a llegar a Praga arquitectos, maestros de obra y obreros italianos para construir nuevos edificios y compartir sus conocimientos con los artistas locales. Los italianos poblaron la parte alta del barrio de la Ciudad Pequeña para estar cerca de las obras. Hasta el presente una de las calles lleva el nombre Vlasská, o sea Italiana en checo antiguo. Gracias a su presencia, el estilo renacentista fue echando raíces en el Reino Checo más rápidamente.
Volvamos, sin embargo, a Fernando I de Habsburgo. Él fundó cerca del castillo de Praga el Jardín Real con varias contrucciones renacentistas. La más importante es el Palacete de Verano de la Reina Ana, dedicada a su esposa Ana Jagellón. El edificio es la primera muestra del renacimiento italiano al norte de los Alpes.
Frente al Palacete de Verano se halla otro ejemplo de estilo renacentista, la Fuente Cantarina. Su apodo se debe al sonido que emiten las gotas de agua que caen en la fuente de bronce inferior. Según la leyenda se trata del llanto del alma de una hada encerrada en el metal. Asimismo se dice que quien reconozca el sonido de las campanas de boda, se casará dentro de un año.
Otro edificio de renacimiento puro, situado en el Jardín Real, es la Gran Sala de los Juegos de Pelota. En ese lugar los nobles practicaban un deporte parecido al tenis actual. Fernando I también introdujo en el Reino Checo el cultivo de tulipas, que fueron plantadas por primera vez en Europa precisamente en el Jardín Real.
Si echamos un vistazo al resto del recinto del Castillo de Praga, no encontramos muchos edificios o elementos renacentistas. La excepción que confirma la regla es la Callejuela de Oro formada por filas de pequeñas casas, habitadas, según la leyenda, por los alquimistas del emperador Rodolfo II de Habsburgo en el siglo XVI.
En la catedral de San Vito tampoco se encuentran muchas muestras de estilo renacentista, salvo el Mausoleo Real de mármol blanco donde yacen sepultados Fernando I de Habsburgo, su esposa Ana y su hijo Maximiliano. Y en la parte norte del crucero del templo se alza el coro renacentista.
La Plaza de Hradcany, delante del Castillo de Praga, ostenta dos palacios renacentistas. El primero de ellos es el Palacio de Schwarzenberg, de maravillosa fachada esgrafiada, y construido en estilo renacentista italiano. El otro palacio se llama Palacio de Martinic, y luce en su fachada motivos de la Antigüedad, concretamente el Juicio de Paris. Más allá de la Plaza de Hradcany, encontramos el antiguo Ayuntamiento de Hradcany, construido con motivo del nombramiento del barrio de Hradcany como cuarta ciudad real de Praga. En la fachada se ve su escudo y el águila imperial habsburga.
Cerca del Monasterio de Strahov, al margen de Hradcany, se encuentra una de las pocas iglesias de rasgos renacentistas. Está consagrada a San Roque y se trata de una mezcla de estilo gótico tardío y renacentista. El emperador Rodolfo II mandó construirla para agradecer el fin de la epidemia de peste.
Si bajamos al río, a la Ciudad Pequeña, nos topamos con dos edificios renacentistas que tienen en común el agua. El primero es el Molino del Gran Priorato o Velkoprevorsky en checo, que pertenecía a la orden de los caballeros de San Juan. El otro es la Torre de Agua de la Ciudad Pequeña, situada ya en el barrio de Smíchov. Sin embargo, abastecía de agua a toda la Ciudad Pequeña a partir del siglo XVI.
Antes de pasar a la orilla derecha del río Vltava, echemos un vistazo a la casa renacentista de las Tres Avestruces, que aparecen también en la fachada. El nombre de la casa se debe a que los artesanos elaboraban allí objetos decorativos con plumas de avestruz.
En las Ciudades Vieja y Nueva, la propagación del renacentismo no fue tan exitosa como en la orilla izquierda. No hubo un incendio desvastador que lo facilitase, y los burgueses eran más conservadores y no disponían de tanto dinero como los nobles. Además, se remodelaban principalmente las fachadas, ocultas luego por reconstrucciones siguientes.
A pesar de las mencionadas circunstancias, en la Ciudad Vieja podemos ver ejemplos de estilo renacentista en varias casas. Cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja se halla la casa de los Dos Osos Dorados, que luce un bonito portal decorado con figuras de dos osos.
La casa contigua al Antiguo Ayuntamiento de la Ciudad Vieja lleva el nombre de la Casa del Minuto, derivado de los cigarrillos que se vendían allí, que tardaban un minuto en fumarse. Lleva una decoración esgrafiada renacentista, descubierta apenas durante su remodelación moderna.
Otra casa renacentista, que ostenta entre sus figuras esgrafiadas la de Fernando I, se encuentra cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja, en Ungelt, una antigua aduana de mercaderes detrás del Templo de Týn.
También una de las sinagogas del Barrio Judío de Praga fue construida en la época del renacimiento. Se llama Sinagoga de Pinkas, y en la actualidad es el Monumento a las Víctimas del Holocausto en los países checos. Las paredes de la sinagoga están cubiertas por casi 80 000 nombres de judíos que perecieron en los campos de concentración.
En la Ciudad Nueva el número de edificios renacentistas es todavía inferior. La muestra más representativa es el Ayuntamiento Histórico de la Ciudad Nueva, con frontones renacentistas que dan a la Plaza de Carlos.
Para ver el último monumento de estilo renacentista de nuestro recorrido, tenemos que desplazarnos fuera del centro de Praga, al barrio de Liboc, al suroeste de la ciudad. Fue allí donde en medio de un coto vedado mandó edificar Fernando I de Habsburgo el Palacete de Verano de la Estrella, llamado así por tener una planta de estrella de seis puntas.
No lejos de allí fue librada en 1620 la nefasta batalla de la Montaña Blanca entre el ejército rebelde checo y las tropas imperiales habsburgas. Después de la derrota, el Reino Checo fue sometido a una dura contrarreforma que, sin embargo, dio lugar a otro estilo arquitectónico - el barroco.


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Renacentismo y Barroco

Aquí veremos unas características del Renacimiento y del Barroco y podremos observar que en varios detalles estos movimientos se anteponen
de manera ideológica. El Renacimiento da inicio en Italia, y aunque el Barroco empieza tomar fuerza en España podemos ver que tiene gran influencia italiana. En cuestión de arte se anteponen ya que el renacentista es realista y podemos ver que por el otro lado el barroco es algo irregular y de apariencia muy llamativa por su forma grotesca, lo cual no sucede con la apariencia naturalista del renacimiento. Religiosamente se nota un cambio ya que los renacentistas creen que el mundo es ordenado por Dios y los del barroco lo ponen en duda, es mas, ponen en duda que si lo que vemos es tal y como lo vemos o si es diferente.
Hablando del Renacimiento se sabe que esto empezó como un semanario y que en realidad este semanario fue, en realidad, un periódico literario fundado por Ignacio Manuel Altamirano en enero de 1869 y con él se inició el auge cultural posterior a la definitiva restauración de la República.
El directorio del primer número es singular, como Editores ( es decir directores) fungen Ignacio Manuel Altamirano y Gonzalo A. Esteva. Esteúltimo, el que financió económicamente el proyecto. Los redactores son
Ignacio Ramírez, José Sebastián Segura, Guillermo Prieto, Manuel Pereda y Justo Sierra. Entre los muchos Colaboradores resaltan Manuel Payno, Luis G. Ortiz, Vicente Riva Palacio, Aniceto Ortega, Niceto de Zamacois,
José T. de Cuéllar, Santiago Sierra, Francisco Sosa y José María Vigil, por sólo citar a unos cuantos.
Se eligió la imprenta benemérita de Francisco Díaz de León y de Santiago White, muy famosa por aquellos tiempos y con taller en la Monterilla, número 12. Se deduce que el costo debió ser alto, por el papel importado
y la calidad de impresión a lo que se agregó el salario de los escritores. Justo Sierra recuerda que él cobraba 15 pesos por artículo y Altamirano ganaba 25.
En este primer número o tomo, como se afirmaba en la portada Altamirano firmó la Introducción y colaboraron 62 escritores; en el segundo, además de la inclusión de Pimentel y de Orozco y Berra en la redacción, se llegó a los 70. Los colaboradores reales pasaron del centenar sin contar a los fallecidos y a los traducidos, por lo que no es extraño que El Renacimiento se volviera la revista de varias generaciones.
Fiel a su programa de abstenerse y deslindar lo cultural y lo político, Altamirano cuidó que su revista no se mezclara en la política oposicionista y que no se mostrara tendenciosa o interesada, lo que en tiempos como aquellos constituía un verdadero milagro.
La labor de Altamirano y de los hombres que hicieron El Renacimiento es encomiable y cobra relieve si se considera que se enfrentaron a un pueblo que acababa de salir de la guerra y de recuperar su independencia, que vivía bajo la inseguridad económica y tenía instituciones endebles.
Dice Huberto Bátiz en la presentación de la edición de El Renacimiento que hizo la UNAM en 1979: "Al dirigir Altamirano El Renacimiento enseñó cómo puede hacerse que los individuos más dispares fecunden sus impulsos
para el bien común. Conforme al axioma de Renán el pudo 'agenciarse la libertad necesaria' para que triunfara su vocación de maestro y logró que su capacidad de director encontrara colaboración. El pueblo, a su vez, a medida que era educado acudió a la experiencia, a la madurez, a la cultura y a la independencia de tales hombres y quiso contar con ellos."
El término Barroco, procedente de Italia, encarnó el espíritu de la Contrarreforma. Se trata fundamentalmente de un estilo decorativo de formas recargadas, elaboradas y caprichosas. José de Churriguera creó obras tan avanzadas en este estilo que existe una variante de decoración arquitectónica barroca que recibe el nombre de churrigeresco.
El Barroco, a través de los jesuitas, impregnó todos los monumentos religiosos de las épocas precedentes superponiendo su estilo al gótico y al románico con retablos llenos de pequeños pilares y dorados. En
Madrid, la capital del reino, es donde se encuentran la mayoría de los monumentos más representativos: la fachada del Hospicio, la iglesia de Montserrat y la fachada de San Cayetano.
El período entre el Renacimiento y el Barroco, la "Edad Dorada" de España realmente se extendió durante dos siglos (el XVI y el XVII) y es la etapa más fecunda y gloriosa de las Artes y las Letras españolas. La novela alcanzaría su más alto nivel de universalidad y expresión con Don Quijote de Miguel de Cervantes y otros géneros claramente españoles como el de la novela picaresca (Lazarillo de Tormes y el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán).
Fue también una época dorada para la poesía. En el siglo XVI, Boscán y Garcilaso de la Vega adaptaron la poesía lírica italiana al castellano alcanzándose la máxima expresión en la poesía mística de Fray Luis de León y San Juan de la Cruz y en la prosa de Santa Teresa. Dos grandes figuras de los siglos XVI y XVII fueron Luis de Góngora, cuyo estilo difícil y complejo derivaba originalmente de un movimiento latinizante ("culteranismo"), y Francisco de Quevedo, maestro del "conceptismo".
El teatro es otro género que también alcanzó un gran nivel. La obras dramáticas ya no se pusieron en escena en los alrededores de las iglesias después de la creación de los "corrales de comedias", algunos de los cuales todavía existen, como el de Almagro (Ciudad Real). Juan de Encina, Torres Navarro y Gil Vicente fueron los precursores de Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca.
También el Humanismo había florecido desde los principios de la Edad Moderna con Luis Vives y las obras monumentales en las que colaboraban varios autores, como la Biblia Políglota Complutense. Obras fundamentales en los campos de la historia y la política fueron las de Mariano Zurita, Hurtado de Mendoza y las crónicas de la colonización de América de varios protagonistas.
El período del siglo XVII se cerró con la publicación de Idea de un Príncipe, del licenciado Saavedra Fajardo, y de El Criticón, del filósofo y escritor Baltasar Gracián.
El siglo XVI produciría uno de los maestros de la pintura española: Doménikos Theotokopoulus, "El Greco", que realizó la mayoría de su trabajo en Toledo, donde se conservan muchas de sus pinturas: El expolio (Cristo con sus ropas desgarradas), El martirio de San Mauricio, La resurrección de Cristo y El entierro del conde Orgaz representan un momento decisivo para la pintura española y universal.
Frente al clasicismo renacentista, el Barroco valoró la libertad absoluta para crear y distorsionar las formas, la condensación conceptual y la complejidad en la expresión. Todo ello tenía como finalidad asombrar o maravillar al
lector.
Dos corrientes estilísticas ejemplifican estos caracteres: el conceptismo y el culteranismo. Ambas son, en realidad, dos facetas de estilo barroco que comparten un mismo propósito: crear complicación y artificio.
El conceptismo El conceptismo incide, sobre todo, en el plano del pensamiento. Su teórico y difinidor fue Gracián, quien en Agudeza y arte de ingenio definió el concepto como "aquel acto del entendimiento, que exprime las correspondencias que se hallan entre los objetos". Para conseguir este fin, los autores conceptistas se valieron de recursos retóricos, tales como la paradoja, la paronomasia o la elipsis. También emplearon con frecuencia la dilogía, recurso que consiste en emplear un significante con dos posibles significados.

El culteranismo

El culteranismo, representado por Góngora, se preocupa, sobre todo, por la expresión. Sus caracteres más sobresalientes son la latinización del lenguaje y el empleo intensivo de metáforas e imágenes.
La latinización del lenguaje se logra fundamentalmente mediante el uso intensivo del hipérbaton y el gusto por incluir cultismos y neologismos, como, por ejemplo, fulgor, candor, armonía, palestra.
La metáfora es la base de la poesía culterana. El encadenamiento de metáforas o series de imágenes tiene el objetivo de huir de la realidad cotidiana para instalarnos en el universo artificial e idealizado de la poesía.
El barroco artístico contrasta abiertamente con el ideal de armonía, proporción y medida que propugnó el Renacimiento. Las principales características del arte barroco son:
•Dinamismo. El artista barroco desea crear sensación constante de movimiento. Frente al predominio de las líneas rectas en el arte renacentista, el Barroco se vale, sobre todo, de la línea curva.
•Teatralidad. El artista intenta conmocionar emotivamente al espectador y para ello recurre a procedimientos hiperrealistas. Esta intencionalidad se aprecia, por ejemplo, en la representación de Cristos yacentes y en toda la imaginería sacra.
•Decorativismo y suntuosidad. El artista del Barroco atiende por igual a lo esencial y a lo accidental. De ahí su minuciosidad en la composición de pequeños detalles y su gusto por la ornamentación.
•Contraste. El artista barroco se manifiesta contrario al equilibrio y a la uniformidad renacentistas. Su ideal es acoger en una misma composición visiones distintas, y hasta antagónicas, de un mismo tema. En los cuadros de asunto mitológico, por ejemplo, los dioses a parecen mezclados con personajes del pueblo.

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